Caza de ballenas en la Antártica:
Crueldad nipona, repudio mundial
La mediatizada matanza que tiene al país asiático con los ojos puestos en los últimos cetáceos de aguas australes del globo. El rechazo colectivo a una iniciativa que hace tambalear la soberanía que gran parte del bloque latinoamericano suponía tener en sus mares.
Gastón López está preocupado. Hace un par de meses acaba de egresar de ingeniería en acuicultura y actualmente se encuentra haciendo su práctica profesional en Puerto Cisnes, apartado territorio austral ubicado en plena Patagonia Chilena. Lugar donde, según el, “el mar parece juntarse con el cielo y la cordillera”.
Las últimas informaciones difundidas por televisión, y que dan cuenta de una matanza generalizada de ballenas en territorio antártico, de parte de balleneros nipones, es algo que lo tiene desconcertado, de brazos cruzados y con poco y nada que hacer.
“Es horrible lo que están haciendo los japoneses. No puede ser que para justificar estudios científicos tengan que ser sacrificadas casi 2 mil ballenas. La crueldad humana está llegando a límites insospechados en donde ya ni la fauna que ha relegado sus propios ecosistemas a causa de la contaminación, se ha salvado de la destrucción, la cosa parece no tener fin”.
Es que la matanza de ballenas en la que Japón se ha convertido en villano, tiene a muchos países pro conservacionistas en alerta, además de numerosas organizaciones no gubernamentales en las que Greenpeace se presenta como la bandera de lucha que tienen muchas personas para ponerle término a tanta maldad y destrucción desmedida.
Insospechadamente, en el último tiempo hemos visto cómo el hombre, sin escrúpulo alguno, atenta contra los diferentes recursos naturales presentes alrededor del mundo y, de paso, pone en jaque su propia existencia en un mundo constantemente amenazado por la violencia y la crueldad sin razón.
Esto ocurre justo cuando el Gobierno de Japón acaba de enviar una flota de seis barcos a la Antártica, que se apresta a cazar más de mil ballenas, la mayor cacería desde la prohibición a la caza comercial en 1986. El objetivo de la matanza son 935 ballenas minke (Balaenoptera bonaerensis), 50 ballenas de aleta (Balaenoptera physalus), y 50 ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), una de las especies mas amenazadas del planeta, asidua visitante de las costas de Latinoamérica, y uno de los atractivos turísticos más importantes de la región.
Frente a esto, el barco de Greenpeace "Esperanza" se dirige a la zona para protestar en forma pacífica e impedir la matanza interponiéndose entre los arpones y las ballenas.
A este respecto, Milko Schvartzman, Coordinador de Campaña de Greenpeace Internacional en Latinoamérica señala: "El Gobierno del Japón no sólo esta infringiendo la moratoria a la caza comercial de ballenas, también esta amenazando el sustento de las comunidades costeras de Latinoamérica que se benefician del turismo de observación". De seguir la caza nipona, el activista anuncia un oscuro panorama: "Cada ballena menos en la Antártica, será una ballena menos en nuestras costas".
Para la organización ambientalista es indispensable la creación del Santuario Ballenero del Atlántico Sur y la participación de los países que no son miembros de la CBI en la reunión de la Comisión de 2008.
"Colombia y Venezuela aún no participan en la toma de decisiones sobre los cetáceos, y sin embargo la especie emblemática de los dos países, la ballena yubarta (o jorobada), comenzará a ser cazada en sólo algunos días, es necesario que ambos gobiernos actúen urgentemente", agregó Schvartzman.
Para el abogado ambientalista, Frenando Saenger Castaños, esta decisión de apoyo de los países del bloque latinoamericanos refleja el interés de conservación en el continente. “Creemos que son los gobiernos de la región los llamados también a invitar y consolidar un fuerte grupo de apoyo a la conservación en la región. La cacería ilegal de ballenas que realiza Japón debe ser denunciada ante la Convención Internacional sobre Tráfico de Especies Amenazadas de las Naciones Unidas (CITES), esto es un deber de los gobiernos”, concluye.
El bloque Latinoamericano en la Comisión Ballenera Internacional está formado por: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay. Colombia y Venezuela aún no son miembros de esta comisión.
Dato al margen; Surinam es el único país que apoya a Japón.
La tripulación del buque Esperanza está compuesta por dos integrantes latinoamericanos, Leandra Gonzalves de Brasil y Gustavo Vergara de Chile, activistas que reflejan el interés del cono sur por la conservación a nivel regional e internacional.