domingo, 31 de enero de 2010

Comentario de canción: Hugo Moraga, "City Funktasma"


Título de la canción: City Funktasma

Autor: Hugo Moraga

Año: 1985

Intérprete: Cristian Moraga


“City Funktasma”, es el nombre de la canción con que Hugo Moraga, cantautor de dilatada carrera musical, pretende esbozar una de las etapas en la historia de Chile que más materia prima brindó a los artistas nacionales; la dictadura militar.

Lo raro es que City Funktasma, no es la típica canción silviorrodriguesca que, a punta de guitarra y trova, produce el efecto de aguja hipodérmica que sí se puede constatar en otras creaciones de esta época.

Como el nombre lo dice, City Funktasma es funk; lo que viene a romper con el paradigma de la nueva canción popular, muy relacionada con las corrientes musicales opositoras a la dictadura de Pinochet.

Narrativamente, la canción se transforma en un relato que cuenta la historia de una persona que repentinamente ha desaparecido, y en la que quien canta (Moraga) comienza a vivir en carne propia el hecho de sentirse muerto.

La desaparición de este personaje, cuya identidad jamás es develada, incluso alude a los rotativos de prensa y teletipos, los cuales se suponía eran las instancias en las que los familiares y cercanos a los detenidos podían informarse acerca del destino de estos últimos.

El relato de Moraga, interpretado en la canción por su propio hijo Cristian, ex integrante de Los Tetas, logra transformar de manera notable los versos en imágenes, las palabras en fotografías.

Ello queda de manifiesto cuando el autor describe la realidad de un Santiago que silencia y esconde las atrocidades y genocidios cometidos durante este doloroso y oscuro fragmento de la historia de nuestro país.

En este sentido, Hugo Moraga se transforma en una suerte de guerrillero de los años duros de Chile, guerrillero que incluso pone de manifiesto en su canción, los vacíos legales relacionados con la detención y posterior desaparición de quienes se manifestaron contrarios al régimen militar.

Resumiendo, City Funktasma corresponde a una de esas canciones que no fueron profetas de su tiempo, tal vez muy moderna para un Chile que por aquellos años se estremecía con unos Soda Stereo al más puro estilo ochenteno que, de paso, ayudaban a "despistar la paila" de las cosas que efectivamente ocurrían en un largo y angosto país llamado Chile.

10 razones para odiar y amar a Chile


10 razones para amar y odiar a Chile


Amor


  1. Porque es uno de los pocos países en el mundo en el que en poco tiempo puedes recorrer la cordillera, los valles y el mar.
  2. Porque posee el mejor Carménère del mundo
  3. Por su gente, su gastronomía y sus tradiciones
  4. Porque después de la lluvia, no hay chileno que no se maraville al mirar la cordillera
  5. Porque siempre hay un chileno en algún lugar del mundo esperando para tendernos una mano.
  6. Por la belleza escénica de los paisajes del sur de Chile, especialmente los de la Araucanía andina.
  7. Por las Torres del Paine, verdadero ícono de la Patagonia chilena.
  8. Por el campo chileno y todas las tradiciones que este encierra.
  9. Porque en cualquier rincón del mundo es posible ver una bandera chilena flameando al viendo
  10. Porque soy chileno


Odio


  1. Por el chaqueteo, tan endémico de nuestra idiosincrasia.
  2. Por las profunda desigualdad social que se vive a lo largo y ancho del territorio
  3. Por la delincuencia y la impotencia que muchas veces se siente al no poder caminar por la calle con la convicción de que no te pase nada
  4. Porque nunca falta el chileno prepotente y avasallador que te hace pasar un mal rato
  5. Por algunos personajes que no debieran formar parte de la historia de Chile.
  6. Por la burocracia; mal con el que muchos se enfrentan a diario viviendo en Chile.
  7. Por el fanatismo e ignorancia que muchos denotan al pertenecer a una determinada ideología, más por conveniencia que por convicción.
  8. Por la inconsciencia de algunos que ven en Chile el lugar en donde hacerse ricos (Hidroaysén, Endesa, Pascualama, etc).
  9. Por la mala calidad de la educación y, en consecuencia, lo mal educadas que están siendo las nuevas generaciones.
  10. Por culpa de muchos que constantemente reniegan de sus orígenes, buscando al tatarabuelo gringo que extirpe todo atisbo de gen mapuche.

Calentamiento Global: El Cáncer del Mundo


Calentamiento Global:

El cáncer del mundo


El problema que reviste para la humanidad el fenómeno conocido como Calentamiento Global es latente. Día a día, el planeta tierra sufre las consecuencias de una evolución humana desde un principio mal planteada, evolución en la que pareciera ser que el fin justifica los medios, entendiendo que dichos medios sólo se traducen en destrucción.

Actualmente, el futuro de nuestro planeta y todo el tema relativo al Medio Ambiente está en boca de todos, el término “Calentamiento Global” se ha convertido en una suerte de palabra cliché de la que todos tenemos noción, aunque no mucha aplicación a la hora de llevarla a la realidad.

Concretamente, el Calentamiento Global no es otra cosa que la acumulación de gases contaminantes (bióxido de carbono) en la atmósfera, todo producto de la irracional emanación de gases en la que todos sin distinción aportamos todos los días con nuestro pequeño granito de arena. Llevado a la realidad, el Calentamiento Global se traduce en un aumento paulatino (pero significativo) de la temperatura a lo largo de toda la faz de la tierra, teniendo mucho que ver en ello la contaminación que ha diario realizan las industrias y el creciente aumento del parque automotriz a nivel mundial.

A la hora de buscar responsables, ineludiblemente se debe apuntar con el dedo a un país que a lo largo de su historia nos ha dictado como deben hacerse las cosas, una especie de patrón a seguir que no es otro país que los Estados Unidos de América.

A pesar de que la población del país del norte no supera el 4% a nivel mundial, en el se produce cerca del 25% de la contaminación mundial por bióxido de carbono, fundamentalmente debido a la quema de combustibles de origen fósil.

Lo que más llama la atención al momento de identificar el impacto producido por el problema del Calentamiento Global es la evidente oscilación térmica que ha podido sentirse en el último tiempo a lo largo de todo el mundo (incluyendo a Chile). Muchísimo se ha hablado al respecto; incluso se ha llegado a vaticinar acerca de una posible Apocalipsis que terminaría con la existencia de nuestro planeta y que estaría fechada para el año 2060.

Asimismo, se han realizado numerosas manifestaciones ligadas al mundo del arte y la música con el fin de crear conciencia acerca de lo trascendente que resulta para la humanidad llevar a cabo un cambio, cambio que nos tiene a todos como protagonistas pero también como principales villanos al momento de reflexionar acerca de la situación actual que vive el planeta y como esto afectará a las futuras generaciones.

Nuestro país no está exento del problema. Ello debido a que en la actualidad carecemos de políticas medioambientales que pongan de manifiesto el problema real del Calentamiento Global. De esta manera, nuestro país ha venido incubando en silencio una suerte de tumor que en el peor de los casos puede transformarse en un cáncer que traiga consigo consecuencias devastadoras no sólo para las personas, sino que para gran parte de nuestros recursos naturales - en gran medida hídricos - y para el extenso número de especies endémicas (tanto animales como vegetales) que sólo pueden ser encontradas a lo largo y ancho de nuestro país.

A título muy personal, pienso que la manera en que se están dando las cosas referente a la situación medioambiental del mundo, no es otra cosa que las consecuencias que más temprano que tarde trajeron consigo el crecimiento industrial en el mundo, sumado al mal o nulo manejo que las mal llamadas potencias han hecho de las políticas medioambientales, trascendentales a la hora de establecer la preservación y el crecimiento sustentable de los recursos energéticos que son y serán la problemática mundial inminente que se acerca a pasos agigantados.

Sin lugar a dudas, y como ya se ha planteado, el problema del Calentamiento Global es algo que no debe asombrarnos, teniendo en cuenta que nosotros mismos poseemos una buena cuota de culpa a la hora de analizar la situación actual del mundo, y en la que cómo país pequeño tenemos muy pocas posibilidades de ser tomados en cuenta ante la posibilidad de que el panorama se torne aún más crítico.

Finalmente, vale la pena dar un vistazo a las maravillas naturales de nuestro planeta que aún están ahí: intactas, vírgenes, vulnerables y que nos permiten adentrarnos en ellas muchas veces de manera generosa, aunque actualmente nos encontremos en deuda con ellas, permitiendo que el tumor que las afecta crezca y se ramifique, provocando un cáncer que será detectado muy tarde y que ni el más eficaz de los medicamentos podrá salvarlas de la destrucción.

Cuento: "Frecuencias Sonoras"

Frecuencias sonoras


El bajo de Jaco Pastorius me desconcentra; son un cuarto para las once de la noche y me encuentro a la deriva, buscando algo que me dicte como debo escribir algo que se lea como cuento. No es fácil, los minutos pasan y las luces comienzan a apagarse, transformándome de un momento a otro en una suerte de fugitivo del cansancio que hace de la noche el instante perfecto de inspiración.

Quizá lo más acertado hubiera sido empezar diciendo que este sería el típico cuento que sin empezar siquiera a escribirlo, ya sabes que termina con un final feliz. Pero este no es el caso, puesto que a estas alturas, el bajo de Jaco Pastorius hace estragos de placer auditivo en mis oídos, cuando el verdadero placer debiera ser el leer un relato que cuente las peripecias por las que ahora estoy sentado, tratando de llevar a cabo un cuento, relato que me transforme en un pseudos escritor, o más bien escribiente que espera con ansias llegar al punto final para encender un cigarro y, de paso, escribir un cuento que verdaderamente se lea como cuento, mientras el bajo de Pastorius sigue sonando y terminan por desterrarse definitivamente de mi todas aquellas frecuencias sonoras que a duras penas he transformado en palabras.

Opinión: ¿Quién dijo que el Funk estaba muerto?


¿Quién dijo que el Funk estaba muerto?

Alonso Henríquez A.


Indudablemente ha pasado mucha agua bajo el puente; el movimiento Funk, aparecido durante la primera mitad de los años 70, se presentó en un primer momento como una enardecida crítica a la sociedad de la época, fuertemente caracterizada por el racismo del que fueron presa el cien por ciento de quienes incursionaron en el movimiento. Ha pasado mucha agua bajo el puente, hoy en día la tendencia muchas veces está más inclinada a enaltecer la imagen de la gente de color, más aún si se trata de alguien dedicado a la música. “Si es negro, es seco”; y para que hablar de los deportes: “los negros son secos porque tienen doble tendón”.

Sin ir más lejos, el otro día escuché que la cualidad que poseían los negros de correr más rápido que los blancos era atribuida a que corrían más rápìdo porque solían escapar de la muerte (sin importar si esta corriera por cuenta del amo o de algún animal salvaje hambriento).

Pero yendo al tema que de verdad importa, vale decir que la música Funk y en general la música de raíces negras recién hoy puede ser captada por la audiencia en su sentido esencial, fundamentalmente de crítica social.

Ha pasado mucha agua bajo el puente, la música Funk ha cambiado, puede ser que haya muerto el sentido inicial pero lo esencial sigue ahí, tratando de mantenerse viva en los sonidos que una vez nos hablaron de marginación y que hoy nos hablan de movimiento, ritmo y desenfreno.

Reportaje: Pesca Artesanal en Chile


Pesca Artesanal en Chile:

El adiós de la merluza frita y el caldillo de congrio

Desde siempre, la extracción artesanal de peces, mariscos y algas, así como el varado, fondeo y reparación de embarcaciones, han sido actividades realizadas desde tiempos ancestrales. Una cultura asociada al mar que si bien asegura el consumo de productos marinos, conlleva también una importante fuente de empleos.


En nuestro país, la pesca artesanal está en crisis. El futuro esplendor que promete el mar que tranquilo baña los bordes costeros nacionales, aparece de pronto como una incógnita en el desarrollo del sector. ¿La culpa?; El modelo administrativo pesquero. El argumento emana desde la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach) quienes acusan que la actual regulación gubernamental, por un lado privatiza la pesca chilena y, por otra parte amenaza la subsistencia de la actividad artesanal y atenta contra los recursos marinos.

“Las políticas pesqueras responden a intereses que descuidan a grupos de productores más pequeños y me parece que es muy necesario abordarlo y dar soluciones”, denuncia el antropólogo Jorge Pereira, quien además es parte del equipo de esa organización.

Sin embargo, la institucionalidad no reconoce fallas en el modelo administrativo. Al contrario, aseguran que su instalación en la legislación chilena jamás ha tendido a potenciar la producción industrial en desmedro de la artesanal, sino que a reordenar la actividad y proteger el ecosistema.

Mito o realidad, lo cierto es los límites máximos de captura que comenzaron a regir a partir del año 2002 con la Ley 9713, establecieron que cerca del 80% de las cuotas de pesca correspondían a pescadores industriales autorizados, mientras que el 20% restante debía repartirse entre la actividad extractiva artesanal.

Y aunque ese fraccionamiento es relativo, si se toma en cuenta que éste tipo de pesca es la responsable de más del 80% del empleo en el sector, entonces los porcentajes no calzan. Si a eso se le suman las debilidades que se registran en políticas públicas y económicas con respecto a consideraciones que fomenten el desarrollo de la práctica, la pesca artesanal en el territorio nacional peligra de quedar sólo en la memoria colectiva de nuestra historia como país.

El arrastre

Otro de los puntos en juego es la pesca de arrastre. La sobreexplotación de recursos ha sido motivo de preocupación tanto para el aparato estatal, como para la industria pesquera y el sector artesanal. Conocido fue el colapso de locos, erizos o machas y, en el último tiempo, la crisis de la merluza en la Región de Valparaíso.

A ojos de Jorge Pereira, este impacto medioambiental generado por prácticas de pesca nocivas, también responde al resultado de irregularidades en el modelo de administración. “La pesca de arrastre se aplica bastante en muchas partes. Arrasan con todo lo que está abajo y después seleccionan. En el caso de la merluza, arrastran cerca del 98% de la fauna acompañante. Lo que se saca, generalmente se devuelve muerto porque se aprieta en la red y con la presión, estas especies se mueren. Los efectos son visibles, muy agudos y tienen implicancias sociales y culturales muy graves. No querer visualizar esto es no querer hacerse responsable, es algo que genera más daño”, agrega.

La Subsecretaría de Pesca lo reconoce como un problema grave, pero no la hace responsable de problemas ambientales. Más bien, el organismo hace hincapié en que se trata de una forma de extraer que se ocupa en diferentes partes del mundo y no existe una constatación técnica que evidencie una crisis en materia medioambiental que se relacione de manera directa con la pesca de arrastre.

Sin embrago, llama la atención el hecho de que la propia Subsecretaría fijara el año 2008 como plazo máximo para que diferentes comités técnicos y científicos involucrados en el tema, se pronuncien en materia de arrastre para adoptar medidas específicas.

Comentario de película


Comentario de película: El niño con el pijama de rayas

Alonso Henríquez A.


Al afrontar el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, numerosas películas han caído en un maniqueísmo excesivo, generando así abundantes arquetipos sin matices ni capacidad real para conmocionar al espectador. En 1998 rompió un poco esa tendencia la película La vida es bella, del italiano Roberto Benigni, que miraba la cruel persecución nazi a los judíos desde la perspectiva inocente y hasta divertida de un niño. Cinco años más tarde, El hundimiento, del alemán Oliver Hirschbiegel, generaba una notable polémica por los rasgos profundamente humanos con que dibujó a Hitler y a sus lugartenientes.

En 2006, una novela destinada al público juvenil inició su recorrido triunfal por todo el mundo aunando la inocencia y el afán humanizador de esas dos películas citadas. Se trataba de El niño con el pijama de rayas, del irlandés John Boyne, ganadora de numerosos premios y que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo.

Su versión fílmica, dirigida por el cineasta inglés Mark Herman, responsable de Tocando el viento y Little Voice, dos notables películas sociales con una agradable visión optimista de la vida.

La acción de esta fábula moral se inicia en el Berlín de 1942. Allí vive Bruno, un imaginativo e inocente niño de 9 años que desconoce totalmente la crueldad real del nazismo aunque su padre es un importante oficial del régimen. Su pacífica existencia da un giro cuando su padre es ascendido y destinado al campo, a una supuesta granja agrícola. El inquieto y curioso Bruno descubre pronto que, en realidad, la granja es un campo de prisioneros, al que él mismo se escapa en secreto. Con la alambrada de por medio, se hace amigo de Shmuel, un niño judío de su edad. Mientras tanto, la madre de Bruno también descubre que su marido no le ha dicho toda la verdad sobre ese siniestro lugar, del que emana un humo fétido.

Bien interpretada y dirigida, y en palabras de quienes leyeron el libro, la película recrea la novela con fidelidad y contundencia, de modo que ofrece un acercamiento emotivo a la espeluznante realidad de los campos de exterminio, muestra con ponderación el descubrimiento progresivo del horror nazi por parte de algunos alemanes y denuncia la trágica destrucción de la inocencia en toda una generación de niños. Sin embargo, pesa un poco el tono didáctico, esquemático y previsible del guión, problema posiblemente heredado de la novela, destinada al público juvenil. De modo que el filme de Herman carece de la entrañable humanidad de La vida es bella, o del vigor de La lista de Schindler.

Sin embargo, y atendiendo a los argumentos recién expuestos, lo notable de El niño con el pijama de rayas es el hecho de relatar un período tan horroroso de la historia de la humanidad, a partir de la visión de un niño que ingenuamente cree que un campo de concentración es una granja en cuyo interior conviven cientos de personas vestidas con pijama.

En resumen, una película triste que, ha diferencia de la vida es bella, imprime al espectador una profunda sensación de dolor e impotencia, que se ve reflejada en la dura moraleja que deja la muerte de Bruno y que puede ser leída como un mensaje contemporáneo (y tardío) que llame a la reflexión acerca de este episodio tan cruel e inhumano que ninguna película podrá jamás recrear.